¿Te enfrentas a una derrama en tu comunidad? Claves para afrontarla

#derrama

Cuando compramos una vivienda o un local en un edificio, adquirimos con ella los derechos y obligaciones de la misma, pero también los de las zonas comunes del inmueble, puesto que entramos a formar parte de una comunidad de propietarios, cuyas normas están recogidas en la Ley 49/1960, de 21 de julio, sobre propiedad horizontal, en los Estatutos de la Comunidad de vecinos y en las Normas de Régimen Interior establecidas por los propietarios.

Una de nuestras obligaciones para con las zonas comunes es velar por el buen uso y el mantenimiento de las mismas para evitar posibles deterioros de la construcción.

Pero para concretar hasta qué punto debe contribuir cada propietario en las cargas y obligaciones, así como en los beneficios y derechos, primero debemos saber qué coeficiente o cuota de participación le corresponde. Este coeficiente es un porcentaje que se calcula en base a la superficie y usos de la vivienda o local, entre otros factores y que está recogido en el título constitutivo.

En este caso, nos centraremos en las cargas derivadas de los gastos extraordinarios producidos por el envejecimiento de instalaciones y superficies de la finca o por el cambio de normativas que determinen que deben realizarse trabajos o inspecciones en el edificio (por ejemplo, la realización de una ITE). Esta situación, obliga a la comunidad a realizar un esfuerzo económico para la renovación de estos elementos por lo que se suelen distribuir en forma de derrama, lo cual consiste en el reparto de un gasto entre varios vecinos en función de su coeficiente de participación.

Entonces, una vez nos han notificado que se ha producido una situación en la que es necesario recurrir a una derrama para el pago de acondicionamiento de las zonas comunes, debemos actuar de la siguiente manera:

Claves a seguir en una derrama

Comprobar

Comprobar si estamos obligados a pagar dicha derrama. ¿Cubre el seguro de la Comunidad la obra que motiva la derrama? ¿Me corresponde pagarla? Debemos tener en cuenta que si la obra es totalmente necesaria para la conservación de la finca*, y si no está cubierta por el seguro, ningún propietario puede negarse a pagar su parte y llegado el caso, la comunidad podrá exigir dicho pago judicialmente.


C

Verificar

Verificar nuestro coeficiente de participación en las escrituras y la cuota que se nos asigna para afrontar la derrama.


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Discrepar

En caso de estar en desacuerdo, debemos ponernos en contacto con el Presidente o con la Administración de Fincas para pedir una aclaración de las dudas que podamos tener y para exponer nuestro desacuerdo.


Pagar

El Administrador nos hará llegar el número de la cuenta corriente en la que debemos realizar los pagos e información sobre la forma en que debemos realizarlos..


Existen un tipo de obras y trabajos que se podrán llevar a cabo en una comunidad sin necesidad de llegar a un acuerdo previo de la Junta de propietarios, ni que impliquen la modificación del título constitutivo o de los estatutos, según la Ley 49/1960, de 21 de julio, sobre propiedad horizontal, éstos son los siguientes:

  • A) Los trabajos y las obras que resulten necesarias para el adecuado mantenimiento y cumplimiento del deber de conservación del inmueble y de sus servicios e instalaciones comunes, incluyendo en todo caso, las necesarias para satisfacer los requisitos básicos de seguridad, habitabilidad y accesibilidad universal, así como las condiciones de ornato y cualesquiera otras derivadas de la imposición, por parte de la Administración, del deber legal de conservación.

  • B) Las obras y actuaciones que resulten necesarias para garantizar los ajustes razonables en materia de accesibilidad universal y, en todo caso, las requeridas a instancia de los propietarios en cuya vivienda o local vivan, trabajen o presten servicios voluntarios, personas con discapacidad, o mayores de setenta años, con el objeto de asegurarles un uso adecuado a sus necesidades de los elementos comunes, así como la instalación de rampas, ascensores u otros dispositivos mecánicos y electrónicos que favorezcan la orientación o su comunicación con el exterior, siempre que el importe repercutido anualmente de las mismas, una vez descontadas las subvenciones o ayudas públicas, no exceda de doce mensualidades ordinarias de gastos comunes. No eliminará el carácter obligatorio de estas obras el hecho de que el resto de su coste, más allá de las citadas mensualidades, sea asumido por quienes las hayan requerido.

  • C) La ocupación de elementos comunes del edificio o del complejo inmobiliario privado durante el tiempo que duren las obras a las que se refieren las letras anteriores.

  • D) La construcción de nuevas plantas y cualquier otra alteración de la estructura o fábrica del edificio o de las cosas comunes, así como la constitución de un complejo inmobiliario, tal y como prevé el artículo 17.4 del texto refundido de la Ley de Suelo, aprobado por el Real Decreto Legislativo 2/2008, de 20 de junio, que resulten preceptivos a consecuencia de la inclusión del inmueble en un ámbito de actuación de rehabilitación o de regeneración y renovación urbana.

  • E) Los actos de división material de pisos o locales y sus anejos para formar otros más reducidos e independientes, el aumento de su superficie por agregación de otros colindantes del mismo edificio, o su disminución por segregación de alguna parte, realizados por voluntad y a instancia de sus propietarios, cuando tales actuaciones sean posibles a consecuencia de la inclusión del inmueble en un ámbito de actuación de rehabilitación o de regeneración y renovación urbanas.